La casa de tócame Roque
¿Sabías por qué se dice de un lugar que parece LA CASA DE TÓCAME ROQUE para expresar que en él vive mucha gente con un gran desorden?
El origen de la frase se encuentra en el título de un sainete de Ramón de la Cruz en el que se refiere la vida y avatares de una casa de vecindad que tenía tal nombre y que se encontraba ubicada en la calle del Barquillo en Madrid hasta que fue demolida en 1850.
Era ésta una de las muchas casas madrileñas en las que encontraban acomodo centenares de familias de diversas condiciones y semblanzas y que se retrataron en múltiples obras teatrales.
teatro¡Cómo está el patio!
¿Sabías por qué decimos ¡CÓMO ESTÁ EL PATIO! para expresar una aglomeración de personas?
Ir a ver cómo está el patio, ¡Hay que ver cómo está el patio! o simplemente ¡Cómo está el patio!, son expresiones que indican la intención de examinar e indagar el aspecto de una situación concreta -en el primer caso- o bien de constatar lo excepcional de la situación, en los siguientes.
Las exclamaciones aluden a un suceso extraordinario, al bullicio, al lío, a la locura, a los desmanes, a las situaciones impropias o inusuales. Se dice ve a ver cómo está el patio cuando se envía a alguien a comprobar que, por ejemplo, el grupo de niños que quedaron en el salón se están comportando correctamente y no reina el desorden. Y ¡cómo está el patio! cuando se comprueba que efectivamente reina el desorden y la bulla. También se dice cuando se observa una reacción desmesurada contra una opinión o un castigo excesivo contra una acción.
Hay quien dice que la expresión tiene su origen en los patios de vecindad, rebosantes de vida y en donde reinaba el bullicio. Pero los más coinciden en que el patio al que se refieren las expresiones es el patio de comedias. Antiguamente las representaciones teatrales se llevaban a cabo en estos corrales o patios, porque eran recintos cerrados de casas, con galerías y al aire libre.
Antes de iniciar la representación, los actores y empresarios solían observar por un agujero en el telón la cantidad de público y cuál era su actitud. Si éste causaba alboroto es posible que exclamaran: ¡Cómo está el patio!
arte público teatroZarzuela
¿Sabías por qué se llama ZARZUELA cierta obra dramática y musical en que alternativamente se declama y se canta?
Pertenece al género lírico-dramático español, en el que además de alternar escenas habladas con otras cantadas, se incorporan bailes.
El nombre se deriva del pabellón de caza homónimo, el Real sitio de la Zarzuela, cercano a Madrid y en donde, en el siglo XVII, se llevaban a cabo este tipo de representaciones para la corte española.
A su vez, el nombe de este lugar viene dado por la presencia de zarzas, arbusto muy común en aquellos campos.
arte canto teatroTener tablas

¿Sabías por qué TENER TABLAS significa tener experiencia?
También se dice tener muchas tablas.
Esta locución se utiliza para expresar que una persona se desenvuelve con naturalidad y en todo momento domina la situación por experiencia y oficio.
Esta expresión proviene del mundo del teatro, en el que las tablas aluden al entramado o tablado del escenario, sobre el que se llevan a cabo las representaciones. Y se aplicaba en un principio al actor que, por experiencia o maestría, se manejaban bien en este medio. De él se decía que tenía tablas o que las pisaba bien.
espectáculo seguridad teatroNo dejar títere con cabeza

¿Sabías por qué NO DEJAR TÍTERE CON CABEZA es arrasar con todo?
También no quedar títere con cabeza, con el significado de no dejar (o quedar) persona o cosa indemne, ponderando el desbarajuste o destrucción total de una cosa.
También lo decimos de quien, puesto a criticar y descalificar, arremete indiscriminadamente contra todos.
Algunos atribuyen el origen a un episodio de El Quijote (II, cap. 26) que relata el encuentro del caballero con maese Pedro y su retablo de títeres. Ocurre que en un momento de la representación, identificado Don Quijote con la escena y viendo que los moros persiguen a Don Gaiferos y Melisendra que huyen, se levanta vociferante dispuesto a enfrentarse a los perseguidores:
Y diciendo y haciendo, desenvainó la espada, y de un brinco se puso frente al retablo, y con acelerada y nunca vista furia comenzó a llover cuchilladas sobre la tierra morísima, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a éste, destrozando a aquél y, entre otros muchos, tiró un altibajo tal, que si maese Pedro no se abaja, se encoge y agazapa, le cercenara la cabeza con más facilidad que si fuera hecha de masa de mazapán.
Pero más que origen parece una jocosa aplicación de la expresión, uno de esos juegos de palabras y especiales usos de expresiones populares que abundan en la obra de Cervantes.
Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana dice que títeres son “ciertas figurillas que suelen traer extranjeros en unos retablos, que mostrando tan solamente el cuerpo de ellos, los gobiernan como si ellos mismos se moviesen, y los maestros que están dentro, detrás de un repostero y del castillo que tienen de madera, están silbando con unos pitos, que parece hablar las mismas figuras; y el intérprete que está acá fuera declara lo que quieren decir, y porque pito suena ti ti, se llaman títeres”.
En estas obras de guiñol es ingrediente esencial los garrotazos y estacazos que se propinan entre ellos hasta perder el sentido o la cabeza (seguro que en más de una ocasión una pérdida literal) hasta quedar a salvo tan solo los protagonistas de la historia.
El dicho también parece aludir a ciertos juegos de feria en los que el jugador lanza una pelota de trapo sobre muñecos -similares a los títeres- con la intención de descabezarlos. Si conseguía su propósito despojando de su cabeza a todos los títeres, recibía su premio.
espectáculo niños palo teatroAnfitrión
Colaboración de Arturo Ortega Morán
¿Sabías por qué llamamos ANFITRIÓN a quien recibe invitados en su casa?
Nos encanta ser anfitriones. Apenas surge un motivo, y ya estamos bien puestos para organizar la fiesta en nuestra casa. Nos gusta que al final, nuestros invitados se vayan contentos y con un buen recuerdo de nuestra atención. Esto nos motiva para, en cuanto se pueda, volver a ser los anfitriones.
Pero, ¿por qué le decimos anfitrión a quien recibe invitados en su casa? Aunque, en el DRAE dice: “anfitrión: De Anfitrión rey de Tebas, espléndido en sus banquetes”, la realidad es que, el origen del uso que le damos a la palabra, nada tiene que ver con las pachangas que pudiera haber organizado este señor. Aunque, para él, hubiera sido mejor que así fuera.
Todo empieza en una de las intrincadas historias de la mitología griega. Alcmena, hermosa princesa de Micenas, era la mujer de Anfitrión; un valiente general de Tebas que era hijo de Arceo (rey de Tirinto). La valentía y estirpe de Anfitrión, no fueron impedimento para que el prepotente Zeus, impresionado por la belleza de Alcmena, urdiera un plan para poseerla.
Aprovechando una noche en que Anfitrión cumplía con sus deberes militares —o al menos eso le dijo a Alcmena— Zeus, haciendo gala de sus habilidades taumatúrgicas, adoptó la forma del desdichado esposo, y, ni tardo ni perezoso, se acostó con Alcmena, que para nada notó la diferencia (…o tal vez sí). De esa unión, habría de nacer el legendario Hércules… pero esa es otra historia.
Este drama, no se le iba a escapar a Plauto (254-184 a.C.); dramaturgo cómico romano, quien tomó el tema y escribió la comedia Anfitrión.
Mucho tiempo después, en 1668; el dramaturgo francés Molière, recreó la comedia de Plauto. En la escena final, se representa un banquete, donde Socia , que era el mensajero del capitán Anfitrión, no sabe si está hablando con su verdadero amo, o con el dios Júpiter (Zeus para los romanos) convertido en éste. Y, cuando es invitado a la mesa, su preocupación termina y dice: “le véritable Amphitryón est l’Amphitryon où l’on dine…”, que podría traducirse como: “El verdadero Anfitrión, es el que invita a cenar”.
La frase fue recibida con simpatía por el público, y, pronto, Amphitryon se incorporó a la lengua francesa con el significado de: “El que invita a cenar”. Habría de pasar un tiempo para que la palabra se incorporara al español. Apareció por primera vez en el diccionario de la RAE, en la edición de 1869.
Quizá, después de conocer la historia, ya no nos cause tanto entusiasmo cuando se refieran a nosotros como… los anfitriones.
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